lunes, 19 de septiembre de 2011

La cara oculta de monseñor Munilla

En este Blog he escrito ya sobre el obispo de San Sebastián, monseñor Munilla. Lo vuelvo a hacer, pues es un pastor de los pies a la cabeza. Acaba de publicarse una carta digna del conocimiento general.

La carta está firmada por un grupo de presos de la cárcel de Martutene, quienes han estado junto a monseñor Munilla participando de todos los actos de la JMJ en Madrid. Cuando han vuelto a su prisión han contado sus experiencias y lo hacen con palabras como éstas:

"Resumir todo lo que nos dijo el Papa es imposible, pero en nuestro corazón resuena el eco de algunas de sus palabras: ‘decidle: Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por mí. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. Tú me conoces y me amas. Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegría que nunca me abandone".

El eco de esta carta dentro del resto de reclusos, del personal funcionario y de la capellanía penitenciaria ha sido tremenda. Otro párrafo de la misiva es la siguiente:

"Algunos aprovechamos la gracia de recibir el Sacramento de la Confesión. Después a descansar para celebrar el domingo con el Papa la misa de envío del encuentro. Muchos de nosotros no pudimos conciliar el sueño por la emoción que nos embargaba...¡nos sentíamos libres! Pasamos la noche contemplando las estrellas y ‘levantando los ojos y el corazón al cielo para rezar".

El resto de la noticia, dentro del contexto de la situación religiosa de la diócesis de San Sebastián en las fechas actuales, es muy interesante.

Dejo el enlace para quien desee conocer más:

http://www.libertaddigital.com/sociedad/2011-09-19/la-cara-oculta-de-munilla-1276435709/

Tomás de la Torre Lendínez

1 comentario:

  1. Es verdad, los presos necesitan ser evangelizados, en Radio María hay un programa: "Libertad a los cautivos", cada viernes a las 11 de la noche, guiádo por el padre José María Carod y su equipo, que conocí en Salamanca. Un sacerdote muy simpático.

    Hay presos que desean redimirse de verdad, la gracia de Dios les anima.

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