domingo, 11 de septiembre de 2011

El Papa ayer habló a parejas de novios en Ancona

Ayer el Papa Benedicto XVI visitó la ciudad italiana de Ancona, donde presidió la clausura de un Congreso Eucarístico. Se reunión con sacerdotes y jóvenes. A éstos les dijo, sobre todo a los que están novios camino de cotraer matrimonio lo siguiente:

“…Queridos jóvenes ¡no tengan miedo de afrontar estos desafíos! No pierdan jamás la esperanza. Tengan valentía también en las dificultades, permaneciendo firmes en la fe. Estén seguros que -en cada circunstancia- son amados y custodiados por el amor de Dios que es nuestra fuerza. Dios es bueno. Por esto es importante que el encuentro con Dios -sobre todo en la oración personal y comunitaria- sea constante, fiel, propiamente como es el camino de vuestro amor: amar a Dios y sentir que Él me ama. ¡Nada nos puede separar del amor de Dios!"

Es el amor de Dios que mantiene a la persona firme en la fe y en la esperanza, ante las dificultades presentes y futuras. El Papa es conocedor de los problemas que afectan a Italia en el orden económico y moral. Estas parejas jóvenes cuando contraigan matrimonio van a ser zarandeados por la crisis en el más amplio sentido de la palabra.


La llamada a la oración personal y comunitaria es la clave para comprender que el porvenir de esas familias a construir siempre pasa por la celebración de la Eucaristía, sacramento de unidad y vínculo de fraternidad entre los que creemos y somos hijos de Dios, para superar toda clase de adversidades.

Para saber más en el siguiente enlace:

http://revistaecclesia.com/content/view/28746/1/

Tomás de la Torre Lendínez

1 comentario:

  1. Verdaderamente es así, padre Tomás, el amor de Dios, nos da fuerza, alegría, anergía y todo lo que es bueno y vivificante.

    Hay algunas personas que se casan participan del sacramento del matrimonio, en la Iglesia Católica, y cuando pasan unos años, han dejado de amarse. A mi parecer, para perfeccionar ese amor, y no separarse, les han faltado la vida de oración, el consagrarse a los Sagrados Corazones de Jesús y María Santísima. Les han faltado a Dios, porque no le aceptaron, hoy, la pareja que yo conozco, tienen relaciones adúlteras. Uno de sus hijos, me ha contado su hermano, que odia profundamente al padre.

    Cuando el cristiano aleja a Dios de su vida, viene todos los desastres en la familia, en los hijos.

    Por el contrario, cuando se admite a Dios en la familia y en el hogar, las cosas más difíciles se resuelven, por ejemplo, la perseverancia en el respeto, en la caridad, familias que en algún momento se enojan, no tardan en reconciliarse, porque no quieren dejar de amar conforme al Divino Corazón de Jesús.

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