martes, 2 de agosto de 2011

Nerón no debe tocar la lira más

                                   Nerón no debe tocar la lira más



Los tambores de la ruina estaban oyéndose desde hace tiempo. Ayer y los días venideros serán cruciales para el camino que España tomará en su economía. Todos los datos apuntan a una posible intervención de nuestra economía. Este agosto negro es el peor de la historia económica desde el ingreso en la zona euro.



Ayer, un caro sacerdote benedictino brasileño, me ponía un correo electrónico titulado: Espana em desespero.  Adjuntaba una noticia publicada en La Gaceta.es, donde se informaba que El pueblo catalán de Moia no tiene dinero ni para enterrar a los muertos. 

Mi caro padre benedictino comentaba la noticia como absurda.



Querido amigo, en España no existe nada absurdo en el plano económico. Estamos desde ayer con los pies en el filo mirando un profundo abismo. Alguien nos dará un empujón e iremos al fondo.



Con la Doctrina Social de la Iglesia en la mano, las autoridades que todavía rigen los destinos de este pueblo son unos irresponsables gastando y tirando el dinero a manos llenas sin ton ni son.



Estas mismas autoridades son unos inmorales, porque han gastado y dilapidado el dinero español en burdas fiestas, tirando con pólvora real, cuando han empeñado más de lo que ingresaban.



Además, son unos embusteros, porque cuando la crisis comenzó la negaron e hicieron tontos y antipatriotas a quienes vemos aumentar todos los días la fila de gente que acude a Cáritas parroquial pidiendo lo más necesario para comer y vivir dignamente.



Siguen siendo unos mentirosos, porque camuflan las cifras del paro con tippex, con tal de escamotear una verdad imparable: el paro real en España es millonario, llega casi a los 6 millones de personas. En el sector juvenil el desempleo llega casi al cincuenta por ciento.



En esta orgía de gastos suntuarios, de corrupción económica, social y política están metidos todos los partidos políticos españoles, porque desde la cúspide madrileña hasta el último pueblo se ha gastado más de lo que se ingresaba.



Ahora ha llegado la hora de la verdad. No se puede haber pegado fuego por los cuatro costados a España, y estar como Nerón tocando la lira ante un incendio intencionado de la ciudad de Roma.



Con la Doctrina Social de la Iglesia todos estamos implicados en un pecado social de enorme responsabilidad ante las conciencias propias y ajenas. El juicio de Dios es taxativo: todos somos culpables, aunque unos más que otros.



Los jueces serán las urnas en las elecciones otoñales y la propia Justicia que debe actuar contra casos que son sangrantes y trágicos.



Invito a todos los lectores a rezar al Señor por el presente económico español, y a tener esperanza en un futuro que en buena parte está en manos de la ciudadanía: el voto.



Tomás de la Torre Lendínez



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Lean, si les apetece:



"Nadar contra corriente", libro con testimonios de Benedicto XVI




Blog del padre Tomás








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 Los tambores de la ruina estaban oyéndose desde hace tiempo. Ayer y los días venideros serán cruciales para el camino que España tomará en su economía. Todos los datos apuntan a una posible intervención de nuestra economía. Este agosto negro es el peor de la historia económica desde el ingreso en la zona euro.

 Ayer, un caro sacerdote benedictino brasileño, me ponía un correo electrónico titulado: Espana em desespero.  Adjuntaba una noticia publicada en La Gaceta.es, donde se informaba que El pueblo catalán de Moia no tiene dinero ni para enterrar a los muertos. 

Mi caro padre benedictino comentaba la noticia como absurda.

 Querido amigo, en España no existe nada absurdo en el plano económico. Estamos desde ayer con los pies en el filo mirando un profundo abismo. Alguien nos dará un empujón e iremos al fondo.

 Con la Doctrina Social de la Iglesia en la mano, las autoridades que todavía rigen los destinos de este pueblo son unos irresponsables gastando y tirando el dinero a manos llenas sin ton ni son.

 Estas mismas autoridades son unos inmorales, porque han gastado y dilapidado el dinero español en burdas fiestas, tirando con pólvora real, cuando han empeñado más de lo que ingresaban.

 Además, son unos embusteros, porque cuando la crisis comenzó la negaron e hicieron tontos y antipatriotas a quienes vemos aumentar todos los días la fila de gente que acude a Cáritas parroquial pidiendo lo más necesario para comer y vivir dignamente.

 Siguen siendo unos mentirosos, porque camuflan las cifras del paro con tippex, con tal de escamotear una verdad imparable: el paro real en España es millonario, llega casi a los 6 millones de personas. En el sector juvenil el desempleo llega casi al cincuenta por ciento.

 En esta orgía de gastos suntuarios, de corrupción económica, social y política están metidos todos los partidos políticos españoles, porque desde la cúspide madrileña hasta el último pueblo se ha gastado más de lo que se ingresaba.

 Ahora ha llegado la hora de la verdad. No se puede haber pegado fuego por los cuatro costados a España, y estar como Nerón tocando la lira ante un incendio intencionado de la ciudad de Roma.

 Con la Doctrina Social de la Iglesia todos estamos implicados en un pecado social de enorme responsabilidad ante las conciencias propias y ajenas. El juicio de Dios es taxativo: todos somos culpables, aunque unos más que otros.

 Los jueces serán las urnas en las elecciones otoñales y la propia Justicia que debe actuar contra casos que son sangrantes y trágicos.

 Invito a todos los lectores a rezar al Señor por el presente económico español, y a tener esperanza en un futuro que en buena parte está en manos de la ciudadanía: el voto.

 Tomás de la Torre Lendínez

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 Lean, si les apetece:

 "Nadar contra corriente", libro con testimonios de Benedicto XVI

 Blog del padre Tomás


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                                   Nerón no debe tocar la lira más

Los tambores de la ruina estaban oyéndose desde hace tiempo. Ayer y los días venideros serán cruciales para el camino que España tomará en su economía. Todos los datos apuntan a una posible intervención de nuestra economía. Este agosto negro es el peor de la historia económica desde el ingreso en la zona euro.

Ayer, un caro sacerdote benedictino brasileño, me ponía un correo electrónico titulado: Espana em desespero.  Adjuntaba una noticia publicada en La Gaceta.es, donde se informaba que El pueblo catalán de Moia no tiene dinero ni para enterrar a los muertos. 
Mi caro padre benedictino comentaba la noticia como absurda.

Querido amigo, en España no existe nada absurdo en el plano económico. Estamos desde ayer con los pies en el filo mirando un profundo abismo. Alguien nos dará un empujón e iremos al fondo.

Con la Doctrina Social de la Iglesia en la mano, las autoridades que todavía rigen los destinos de este pueblo son unos irresponsables gastando y tirando el dinero a manos llenas sin ton ni son.

Estas mismas autoridades son unos inmorales, porque han gastado y dilapidado el dinero español en burdas fiestas, tirando con pólvora real, cuando han empeñado más de lo que ingresaban.

Además, son unos embusteros, porque cuando la crisis comenzó la negaron e hicieron tontos y antipatriotas a quienes vemos aumentar todos los días la fila de gente que acude a Cáritas parroquial pidiendo lo más necesario para comer y vivir dignamente.

Siguen siendo unos mentirosos, porque camuflan las cifras del paro con tippex, con tal de escamotear una verdad imparable: el paro real en España es millonario, llega casi a los 6 millones de personas. En el sector juvenil el desempleo llega casi al cincuenta por ciento.

En esta orgía de gastos suntuarios, de corrupción económica, social y política están metidos todos los partidos políticos españoles, porque desde la cúspide madrileña hasta el último pueblo se ha gastado más de lo que se ingresaba.

Ahora ha llegado la hora de la verdad. No se puede haber pegado fuego por los cuatro costados a España, y estar como Nerón tocando la lira ante un incendio intencionado de la ciudad de Roma.

Con la Doctrina Social de la Iglesia todos estamos implicados en un pecado social de enorme responsabilidad ante las conciencias propias y ajenas. El juicio de Dios es taxativo: todos somos culpables, aunque unos más que otros.

Los jueces serán las urnas en las elecciones otoñales y la propia Justicia que debe actuar contra casos que son sangrantes y trágicos.

Invito a todos los lectores a rezar al Señor por el presente económico español, y a tener esperanza en un futuro que en buena parte está en manos de la ciudadanía: el voto.

Tomás de la Torre Lendínez

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Lean, si les apetece:

"Nadar contra corriente", libro con testimonios de Benedicto XVI


Blog del padre Tomás



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