lunes, 11 de julio de 2011

¿Dónde están los laicos cristianos defensores de monseñor Munilla?

Cuando un obispo recibe el boicot diocesano de gran parte de un clero seguidor de la religión nacionalista vasca, como le está pasando a monseñor Munilla, uno se pregunta: ¿dónde están los cristianos corrientes y molientes que no salen en defensa de su obispo acorralado por unos curas sin alma de pastores?.

Conzco que aquel laicado vasco, del que salieron cientos de vocaciones sacerdotales y misioneras, ha sufrido una travesía del desierto, que aún hoy no ha terminado. Pero sigo con la pregunta: ¿no existe un puñado de valientes que se pongan al lado de monseñor Munilla contra un clero, en su mayoría al borde la jubilación y del ingreso en un geriátrico?.

Los laicos de San Sebastián deben salir a callar a un clero nacionalista y dejarlos en cueros mentales advirtiendoles como hacía San Ignacio de Antioquía en el siglo II del cristianismo: "Quien no está en comunión con su obispo, está dando culto al diablo". Al diablo del nacionalismo vasco.

Animo a esos laicos de las parroquias donostiarras a que se mojen y salgan de su comodidad para buscar la unidad de la Iglesia de San Sebastián en torno al actual obispo monseñor Munilla, sucesor de los apóstoles, por mucho que les moleste a unos curas ebrios de nacionalismo y de una hipocresía propia de los fariseos del tiempo de Cristo, a quien le prepararon y conspiraron para matarle en la Cruz.

Claro que al tercer día resucitó de entre los muertos. Monseñor Munilla recibirá con el paso del tiempo su premio a la constancia de abrazar la cruz: la cruz de recristianizar una bella tierra y unos excelentes vecinos que no tienen culpa de tener que aguantar a un clero ayuno de oración, sacrificio y sentido de comunión con la Iglesia de Cristo.

Tomás de la Torre Lendínez

1 comentario:

  1. Gracias por tocar a rebato, en ello estamos. Los guipuzcoanos somos, a veces, demasiado prudentes, por temor a poner peor las cosas, pero ya está bien, el pueblo fiel se tiene que mover en defensa de su obispo.
    Un abrazo grande.

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